Los procedimientos no invasivos siguen ganando terreno y dando pelea a los signos de envejecimiento de la piel. Los nuevos tratamientos buscan un único objetivo: eliminar los tejidos dañados de la dermis para dar lugar a una piel nueva y renovada, combatiendo arrugas y flacidez. Todo en forma rápida, indolora y efectiva.

Se trata de una técnica que consiste en aplicar energía a través de la emisión de miles de minúsculos haces, que penetran en la piel a modo de profundas columnas térmicas. Estas columnas se convierten en zonas de micro-lesiones de la superficie de la dermis, mediante un calentamiento profundo y controlado que afecta a la piel y al tejido celular subcutáneo, provocando una serie de reacciones que favorecen:

La formación de nuevo colágeno, al elevar la temperatura de los fibroblastos, células encargadas de su fabricación, se adquiera firmeza gracias a la reorganización de los septos fibrosos y engrosamiento dérmico suprayacente.

Es un método avanzado, minimamente invasivo, para mejorar la laxitud de la piel, sin incisiones ni periodo de recuperación, tratamiento ideal para aquellas personas que presentan cicatrices de acné, poros abiertos y una ligera flacidez en la piel de la cara y cuello que aún no necesitan realizar un lifting quirúrgico